Son intervenciones tempranas, de emergencia y temporales. Su objetivo es brindar apoyo psicológico, urgente e inmediato a aquella persona que éste experimentando en un momento especifico una crisis emocional, un evento traumático, estrés intenso o un ataque de pánico, que afecte su estabilidad y bienestar mental o físico.
Tal como sucede con los primeros auxilios médicos, los psicológicos ofrecen una guía básica tanto para recibirlos como para darlos. Y cualquier persona los puede brindar, más allá de los profesionales de la salud mental o los voluntarios capacitados, siempre que éste en condiciones de tranquilidad, autocontrol y, un poco preparada.
Son de gran impacto e incluso pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte, frente a situaciones de alto riesgo, peligro o eminente desastre, ya sean de carácter doméstico, social o efectos de la naturaleza, tales como: Accidentes, violencia doméstica, ataques callejeros, tiroteos, tormentas, huracanes, inundaciones, incendios, tornados, terremotos, conflicto armado, etcétera.
Se aplican antes, durante o después de la condición emergente y aunque cada caso es diferente por lo que amerita acciones específicas, seguir en primera instancia las generales es un principio básico de protección y supervivencia, para conservar el equilibrio psicológico, aquella brújula interna que permite afrontar cualquier dificultad.
Recibir Primeros Auxilios Psicológicos, es un derecho de todos y buscarlos nunca es sinónimo de cobardía o debilidad, al contrario, es muestra de autoprotección, autocuidado y amor propio. Sostienen mientras pasa la situación que se afronta, minimizan cualquier consecuencia, permiten volver la preocupación en ocupación y acción y, potencializan la capacidad de aprendizaje. Con esto claro, se debe en general considerar lo siguiente:
- Buscar un ambiente o espacio seguro. Ante una eminente adversidad es fundamental aceptar la realidad, no permanecer en negación o aquél «no pasará nada». Mantenerse atento de todo lo que sucede, las señales de alerta o las recomendaciones de las autoridades competentes en cada caso. La consigna es encontrar antes o durante el suceso un lugar tranquilo, que brinde la mayor seguridad posible y donde la persona se sienta protegida. Fundamental, ya que frente a condiciones en especial de evacuación aparecen la ansiedad, el apego a las cosas y el deseo de permanecer en posición de cuidar lo que se tiene, pero la vida siempre es prioridad. Desapego, soltar y el fluir con el pensamiento fijo en: «Esto también pasará, es temporal, es coyuntural, cualquier cosa material que se pierda se podrá recuperar o por difícil que parezca, vendrán tiempo mejores».
- Reconocer los sentimientos. Permitir que el individuo sienta y exprese sus emociones sin juzgarlas, es el primer paso para manejarlas en un momento crítico. Que experimente miedo, temor, angustia, ansiedad, pánico, nervios, tristeza, dolor, incertidumbre, zozobra o intranquilidad es natural, entonces lo importante es apoyarlo para que haga uso de la inteligencia intrapersonal o emocional. Aceptar sin ocultar sus pensamientos, reconocer los de baja vibración, dejar que fluyan junto a las emociones emergentes, identificarlos con claridad y hacer el esfuerzo por cambiarlos por otros más optimistas y positivos, es la consigna. Recordemos que atraemos con fuerza lo que pensamos o decimos, así que, si lo hacemos en forma constructiva, la mente entonces genera poder a favor.
- Hablar con alguien de confianza. Contribuir para que la persona se comunique con alguien en quien confíe y comparta lo que está experimentando, si no es posible conviértete en ese ser más cercano. Es importante que establezca comunicación también por sus redes sociales o chats. Y en todo caso fundamental que no se aísle, ni niegue lo que sucede o cómo se siente frente a ello. La conexión con otros es muy valiosa en el proceso de recuperación emocional.
- Acompañamiento. La presencia de alguien así sea un desconocido, para la persona en crisis emocional siempre es un consuelo, lo puede hasta considerar un ángel terrenal y aunque no se pueda hacer mucho, el solo hecho de ofrecer compañía es lo que que permite que no se sienta sola en el mundo, abandonada, amenazada o incluso pierda la energía vital y entre en un estado de depresión profunda o descontrol vital.
Brindar Primeros Auxilios Psicológicos, es sinónimo de solidaridad, empatía y servicio. No importa que no seas un experto, pero recuerda que ofrecer una mano de apoyo es de gran valor, para alguien en condiciones de vulnerabilidad o debilidad.
- Proporcionar seguridad. Asegúrate de que la persona esté en un lugar seguro y cómodo que le genere calma. Verifica después que esté en condiciones físicas o corporales sanas o estables como para no necesitar asistencia médica.
- Escuchar de manera activa. Escucha con atención, sin interrumpir, juzgar, reprochar u ofrecer soluciones apresuradas. Permite el desahogo, él ya de por sí es una solución y el principio del sosiego a favor de la acción.
- Validar las emociones. Reconoce y valida los sentimientos de la persona. Frases como «Es comprensible que te sientas así», «te comprendo» o «es entendible como te sientes» son muy útiles. Permitirle que llore, grite y sienta porque ponerse en contacto con las emociones, es el primer paso para estabilizarse. Explicar que el experimentar reacciones emocionales de gran intensidad en medio o luego de un evento traumático es normal y parte del proceso de reconexión con la realidad o para recuperarse.
- Ofrecer apoyo práctico. Ayuda con necesidades inmediatas, como contactar a familiares y amigos, organizar el transporte, información sobre refugios, acompañar, dar la mano, ofrecer un fuerte abrazo, dar una sonrisa, orar con ella, dejarle saber que está acompañada aun en forma virtual o simplemente estar presente.
- Fomentar el autocuidado. Anima a la persona a descansar, tomar líquidos, alimentarse, dormir, evitar el consumo de alcohol o drogas y utilizar técnicas de relajación.
- Buscar ayuda profesional. Si es necesario, ayuda a la persona a contactar a un profesional de la salud mental.
Tengamos también en cuenta que siempre podemos auto-aplicarnos los Primeros Auxilios Psicológicos, como un camino de autoapoyo emocional en momentos de alta tensión.
Técnicas de apoyo que conducen a la relajación, la calma y la estabilidad:
- Conectar con la respiración tranquila, pausada, profunda, diafragmática y consciente.
- Contar números, sí ayuda a la mente a calmarse.
- Realizar algún movimiento corporal, ejercicios cortos e incluso bailar.
- Tomar líquidos.
- Tener a mano alimentos saludables para picar.
- Leer un libro o buscar temas de interés en la internet.
- Dibujar o pintar.
- Escribir, es muy terapéutico.
- Cantar o tocar algún instrumento.
- Escuchar música o ver una película divertida.
- Entrenarse con juegos de mesa.
- Cocinar o realizar alguna actividad casera como organizar algún espacio.
- Mantenerse informado y atento de los anuncios de emergencia, pero no concentrarse solo en escuchar noticias y estar pendiente de las redes sociales.
- Dialogar, recordemos que hablar incluso con nosotros mismos es calmante natural.
- Compartir con las mascotas.
- Acudir a algún objeto familiar que genere calma.
- Masajes.
- Conectar con las matas, las flores o la naturaleza e incluso el solo hecho de imaginarlos, ya es tranquilizante.
- Ocupa el tiempo en alguna idea positiva que ronde tu cabeza ahora mismo, imagínala, diséñala y busca perfeccionarla en tu mente o si puedes en el papel, celular o computadora.
- En tiempos de oscuridad y silencio conecta con recuerdos felices, asuntos pendientes como viajes, un nuevo proyecto o algo de interés, el objetivo es mantener la mente ocupada, para hacerle creer que está en modo proactivo. Recordemos que el cerebro cree lo que le decimos.
- Pensar, sin cesar, con confianza, que tenemos el poder interno para afrontar y superar la situación por adversa que sea, como ya lo hemos hecho en otras oportunidades, además con gran capacidad resiliente… «Lo puedo hacer, lo puedo lograr o saldré bien librado».
- Meditar, volver al centro, concentrarse en solo ser.
- Orar y conservar la fe de Cristo pase lo que pase, genera fortaleza espiritual a toda prueba.
Recursos Adicionales:
Líneas de Ayuda: Tener a la mano y proveer información sobre líneas telefónicas de ayuda en crisis. Recordar en los Estados Unidos los números 211 atención en crisis y 988 línea de prevención del suicido y crisis. Así mismo en tu país y localidad. Centros de Apoyo: Informar sobre centros locales de apoyo psicológico. Mensajes de texto de parte de las autoridades. Medios de comunicación. Grupos y chats grupales.
Recuerda que los Primeros Auxilios Psicológicos no reemplazan la intervención profesional, ni los servicios adecuados de salud mental, sin embargo, son cruciales para brindar apoyo inmediato y estabilizar a la persona afectada o incluso a nosotros mismos; en especial en estado de shock, bajo una crisis de ansiedad o experimentando un ataque de pánico, hasta que pueda recibir la ayuda profesional adecuada.
Recomendable acudir en todos los casos a la intuición, al sentido común, los conocimientos que se tengan, las experiencias pasadas y seguir el deseo innato de ofrecer ayuda, con sentido de servicio por un lado y amor al prójimo por el otro. Siempre con el objetivo primordial de fomentar la esperanza y la resiliencia, de manera que la persona identifique sus fortalezas y su poder interno, tanto para afrontar como superar la situación.
Descubre más desde Creación Psicología XXI
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
